El Rol del Radioexperimentador en el Siglo XXI

2016
03.27

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Entramos en pleno siglo XXI y en ocasiones surge el momento de responder a preguntas incómodas lanzadas por ignorantes o simplemente por personas ajenas a nuestra afición. Una de ellas es: ¿Para qué sirve la radioafición? ¿Es útil teniendo encuentra que hoy tenemos internet y la telefonía móvil? ¿No sois un poco anticuados? Cuesta menos hablar con Australia por internet que invertir un pastizal para hablar con Australia por radio y no siempre que quieras… y no les falta razón … pero … la afición a las radiocomunicaciones no sólo es hablar por radio con los amigos … quizás hace 25 años cuando el internet estaba en sus albores tuviera sentido como medio de comunicación fiable (conociendo bien a la Sra. Propagación). ¿y ahora?

Este tipo de preguntas, aunque en algunos casos como digo sacadas de contexto y sin conocer (circunstancialmente o a propósito) la realidad de la radio, hacen que te replantees tu propia visión de una afición a la que has dedicado muchas hora, ilusión y ganas.

Es obvio que entre finales del siglo XIX y los años 80 del siglo XX la radioexperimentación, y posteriormente la radioafición, ha tenido su papel en una sociedad con una trayectoria tecnológica vertiginosa. Tanto es así que ha dado incluso para poder desarrollar una tesis doctoral como la que llevó a cabo mi estimado amigo Isidoro Ruiz, “Isi”, EA4DO (““El primer medio siglo de Radioafición en España”)  en la que quedó patente la importancia de ese proceso de crecimiento tecnológico (con sus penurias, incomprensiones  y en algunos casos mal talante) de las radiocomunicaciones en las que la actividad experimentadora (por ello lo de “radioexperimentador”) se desarrollaba en paralelo con los nuevos desarrollos tecnológicos y permitía cierta complementariedad. Y eso, le llevó a formar parte en cierta medida de la Historia de las Telecomunicaciones. Es más, en aquellos albores era el único medio para establecer puentes de comunicación entre países y continentes.

Sin embargo, el radioexperimentador (o radioaficionado) no ha tenido en general una buena aceptación  en nuestro país ( fruto en la mayoría de los casos de nuestra falta de adaptación al medio y de nuestra incapacidad para formarnos adecuadamente y ser capaz de crear un perfil interesante para la sociedad) . Al principio, por la ignorancia que todo lo puede,  los procesos de aprobación de la titularidad de una estación de radioexperimentador eran largos, la incomprensión de los vecinos y allegados palpable pero las cosas siempre pueden ser peores, y de hecho lo son. Ha llegado un momento en el que la radioafición se ha relegado y marginado completamente: la legislación se ha olvidado por completo del papel del radioaficionado y no ha perdido ni un minuto en ponerle todas las trabas posibles sólo hay que echarle un ojo al reglamento más reciente aprobado.

Y yo me pregunto, ¿realmente tiene sentido seguir siendo radioaficionado?. Mi respuesta sigue siendo la misma … depende. Obviamente los radioaficionados, al menos en el mundo moderno, no somos el recurso ideal para esa actividad que tantos utilizan como excusa de existir: las emergencias. Actualmente las redes de comunicaciones son tan avanzadas que en caso de catástrofe (en Europa principalmente) nunca nos llamarían para movilizarnos (es más, mejor así porque tampoco estamos preparados). Por tanto no tiene sentido seguir utilizando el mismo argumento casposo. Sin embargo, hay todavía países donde no han llegado las telecomunicaciones (internet, móviles….) y un enlace por radio podría salvar vidas … y si no, preguntalo a Radioaficionados Sin Fronteras (http://www.rsf-rwf.org) que ya tienen experiencia (y la siguen desarrollando) en establecer puentes de comunicación en zonas remotas donde no llegan las tecnología que solemos utilizar diariamente. Aquí todavía se puede hacer mucho trabajo y seguir ayudando a gente con dificultades de comunicación (échale un ojo a los más de 70 proyectos que han desarrollado)

¿Y qué me dices de la tecnología? Bueno este aspecto es discutible también por varios motivos: es más fácil comprarse un equipo que hacérselo, la administración -la nuestra- penaliza los equipos autoconstruidos y ya no tienes suficientes recursos para poder construirlos decentemente además de requerir una formación adecuada (no hablo de los ingenieros de telecomunicaciones). Quizás si miras a los Estados Unidos puedes encontrarte una realidad algo diferente … pero también ligada a su cultura.  Entonces, ¿qué nos queda? ¿hablar por radio puede motivar a un chaval de 15 años a hacerse radioaficionados cuando puede hablar con quien quiera y cuando quiera por whatsapp? no nos engañemos a nosotros mismos.

Recuerdo cuando la prueba del código morse era obligatoria, al menos los que intentábamos hacernos radioaficionados nos servia como elemento motivante para alcanzar un nivel elitista … luego, como había más gente que menos que le suponía una barrera y lo que importaba eran los números … se eliminó … ingenuamente pensando que así aumentaría el número de radioaficionados y fue todo lo contrario.

Sin embargo, después de intentar hacer una foto de la situación actual, puede que no esté todo perdido aunque vamos de camino. En ningún caso me refiero a los que llevamos  a la radio en nuestro ADN: a los que nos encanta poder establecer un contacto complicado en CW, diseñarte una antena sencilla y discreta que nos permita seguir haciendo radio y no tener que gastarnos los cuartos en contratar instaladores de antenas prohibitivos (dado que la Administración ya no se fía de nosotros para un simple dipolo o vertical), montar pequeños circuitos que mejoren nuestros equipos, buscar el contacto con las condiciones más extremas para probar nuestros equipos (tampoco hace falta meterle KW para ello).

¿Por qué se ha perdido el afán aventurero de los antiguos “radioexperimentadores” como Matias Balsera y tantos otros? ¿Cómo hemos ido degradando una afición que tiene tanto de interesante?

A veces te entristece ver que aquello que amas se va degradando por la desidia o por la incompetencia de algunos. ¿Qué somos los radioexperimentadores (prefiero llamarlos así porque el término radioaficionado lo hemos estropeado demasiado) en pleno siglo XXI? ¿Se convertirá esta afición en otra como “pegar sellos”? ¿Que ha frenado su desarrollo si hemos llegado a ser “puntas de lanza” tecnológicas”?

¿Nos hemos “dormido en los laureles” o falta de apoyo institucional? ¿Realmente por qué la gente no entiendo el concepto?

¿Dónde identifico que los radioaficionados o radioamateurs pueden todavía contribuir?

1.- ONGs en  países en desarrollo
2.- Generado y apoyando Redes de apoyo en países con catástrofes? Sólo para el Momento 0+1, es decir en el período entre que ocurre la catástrofe y se restablecen las comunicaciones..
3.- Experimentación + propagación: estudios de eclipses solares (2005), teorías sobre predicción de terremotos… la ionosfera sigue ahí esperando que los radioamateurs le saquen provecho y no a base de KW.
4.- Radioamplificador = radio hacker, es decir ser capaz de revitalizar la naturaleza curiosa de los aficionados a las comunicaciones….

¿Qué valores tiene innatas un radioexperimentador?

“Comunicarse, conocer, ayudar, entender, escuchar adaptarse a las nuevas tecnologías y sobre todo …. respetar”  estos valores siguen siendo válidos en pleno siglo XXI.

Soy consciente que la Administración nos ignora, al menos parece que intenta hacer que desaparezcamos porque somos un poco molestos para ellos y eso entristece.

No caigamos en la nostalgia de tiempos pasados que no volverán. Aprendamos de nuestras capacidades actuales, de lo que somos capaces de hacer y adaptemos lo aprendido a los nuevos tiempos.

Regeneremos al radioexperimentador … se lo debemos a todos aquellos que trabajaron sin descanso en darle sentido a lo que amamos: la radio.

Y tu, ¿qué opinas?

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